Cuando un arquitecto mira un plano, lo primero en lo que piensa rara vez es en el baño. Suele marcarse al final; se le da forma una vez tendidas las líneas de instalaciones. Y, sin embargo, para el usuario, el baño es la habitación más íntima y la más frecuentada de la casa.
El baño es un espacio de transición — el lugar por el que pasa el silencio antes de que empiece el día y el recogimiento que cierra la jornada. Por eso cada detalle cuenta: desde el ángulo de incidencia de la luz hasta la calidez del material del suelo, desde la altura del grifo hasta la profundidad del lavabo.
Tres proporciones esenciales
Altura del lavabo: el estándar es 85 cm, pero varía entre 82 y 88 cm según la estatura del usuario y sus hábitos al lavarse. En un baño compartido, la media importa; en uno individual, la personalización lo es todo.
Alcance del grifo: en lavabos sobre encimera, lo ideal está entre 18 y 22 cm. Más corto y el agua no llega a la mano; más largo y se rompe el equilibrio del lavabo. En las griferías de lavabo estándar, la distancia es de 14 a 16 cm.
Iluminación: dos apliques verticales a ambos lados del espejo aportan una luz más correcta que un único punto cenital. El rostro queda libre de sombras. Una sola luz superior resulta insuficiente para afeitarse o maquillarse por la mañana.
Las piezas de Graffe — particularmente las familias Prime y Noble — están pensadas para mantener un lenguaje visual coherente en el proyecto de un arquitecto. Grifería de lavabo, grifería para lavabo sobre encimera, ducha empotrada; todas comparten el mismo cuerpo de acero inoxidable y la misma disciplina de recubrimiento PVD.
A través del programa Atelier para arquitectos ofrecemos asistencia en especificación y entrega de paquetes de muestras para sus proyectos.



